Lección No. 8 El Perdón
Alguna vez escuchaste frases como: “el que me la hizo me la paga”, “solo Dios perdona”, a veces tenemos percepciones sesgadas por nuestro entorno sobre este tema de perdonar, por lo tanto, es necesario renovar el pensamiento.
El perdón algunos lo interpretan como un símbolo de debilidad, para otros representa una llave que abre puertas de misericordia y bondad.
Perdonar es pasar por alto una ofensa, deuda u obligación. Perdonar inicia con una decisión, siendo la determinación de omitir la penalización que merece el ofensor o deudor.
Sin importar lo grave de la situación hay dos secretos relacionados con el perdón: recibir y dar.
A todos nos gusta recibir perdón, que alguien pase por alto nuestra ofensa, pero pocos se sienten listos para dar perdón.
«43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.» Hch. 10:43 RVR1960.
«38 Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados.» Hch. 13:38 RVR1960.
Dios es el primero en dar. Perdonó nuestros pecados mediante la fe en Jesús, quien pagó el precio y es una fuente de perdón que al día de hoy continúa fluyendo para ti.
Ahora bien, tal y como recibimos perdón de forma inmerecida, Dios nos pide que perdonemos a quienes nos ofenden. La conocida oración del Padre nuestro expresa:
«12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.» Mt. 6:12 RVR1960.
El perdón no se trata de un sentimiento, sino de una instrucción que proviene del cielo para traer sanidad y libertad a nuestros corazones. Y es un requisito indispensable para que seamos perdonados.
Actualmente existen personas enemistados con Dios porque les parece injusto la circunstancia que vivieron. Si eres tú una de ellas, consideramos sabio pasar por alto esta situación y orar para pedir sanidad en tu corazón.
Otros sienten que han cometido ofensas tan graves hacia Dios y sus prójimos que no se dan la oportunidad de perdonarse a sí mismo.
Pero, si Dios ya nos perdonó, ¿quiénes somos nosotros para no perdonar? Perdonar implica soltar al ofensor, por lo tanto, necesitamos ser libres de toda amargura, rencor y frustración.
¿Quieres vivir en libertad y paz? Aprende a “perdonar”.
La decisión es tuya. Nuestro consejo: No pierdas tu libertad y gozo,
perdona.
Para mayor información, te invitamos a leer y meditar en las siguientes citas bíblicas: Mateo (Mt.) 6:12; 18:23-35, Hechos (Hch.) 10:43; 13:38; 1Juan (1Jn.) 1:9.
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