7. Vida Eterna.
Eternidad, una palabra que resuena en la mente y el corazón de millones de personas alrededor del mundo. De alguna manera sin importar el sexo, etnia o condición social, el hombre tiene impregnado el deseo de ser eterno. Algunos, en un afán por la eternidad han intentado construirse un nombre que trascienda, ignorando la intención y el propósito de Dios. En el libro de Génesis, encontramos que Dios creó a la humanidad para tener vida eterna, el hombre fue colocado en medio del huerto del Edén donde tenía acceso al Árbol de la Vida (Gn. 2:9), que produce doce clases de fruto, una para cada mes del año; dando su fruto cada mes, y sus hojas son para sanidad de las naciones (Ap. 22:2). Es decir, desde el principio, la intención de Dios con el hombre es que tuviera vida eterna en Él. Pero, ¿Qué es la vida eterna? Es el conocimiento revelado de Dios, tal como lo expreso el Señor Jesús: «3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.» Jn. 17:3 LBLA. Así que, en el huerto del Edén el hombre podía conversar con Dios sin límites, y de esta manera conocerle cada día. En otras palabras, el hombre podía profundizar en su relación con Dios para conocerle a plenitud considerando su grandeza; solo a manera de ejemplo, Dios es Amor y el libro de Efesios nos invita a: «(...) sean plenamente capaces de comprender cuál es la anchura, longitud, profundidad y altura del amor de Cristo que excede a todo conocimiento humano.» Ef. 3:18 RVR1960. La comunión perfecta que encontramos en Génesis del Padre con sus hijos se perdió como resultado de la desobediencia; así queda registrado en el libro de Romanos: «23 Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.» Ro. 6:23 LBLA. Y Fue necesario que Jesús reconciliara a la humanidad consigo mismo a través de su muerte. «10 Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo mucho más habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.» Ro. 5:10 LBLA. El Espíritu inspiró al apóstol Pablo, para que escribiera la epístola de Colosenses, donde se expresa: «13 Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado, 14 en quien tenemos redención: el perdón de los pecados. 15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él. 17 Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen. 18 Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía. 19 Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud, 20 y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos.» Col. 1:13-20 LBLA. Gracias al sacrificio perfecto de Jesucristo, se recibe el perdón de pecados. Se paga el precio del boleto que traslada al creyente desde las tinieblas hasta el reino del Hijo. El Señor Jesús conecta al hombre con el propósito inicial, la eternidad. Porque Él es desde la eternidad, TODO lo que existe fue creado por y para Jesús. El apóstol Juan, nos muestra un panorama complementario. «1 En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba ante Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios» Jn. 1:1-2 RVR1960. Antes de todo lo creado, el Verbo hecho carne; es decir, Jesucristo estaba ante Dios. En otras palabras, cara a cara, frente a frente, en la presencia del Padre. Cuando el mundo estaba siendo creado ya Jesucristo, el Verbo, estaba con Dios. El evangelio de Juan, continúa diciendo: «3 Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres» Jn. 1:3-4 RVR1960. Una vez más, encontramos que TODO fue hecho por Él, así que no hay nada que esté fuera de Jesucristo. Él es la cabeza y su cuerpo es la iglesia, cada uno de los creyentes que fueron constituidos hijos de Dios. Por lo tanto, los hijos existían dentro de Él, antes de los tiempos. La intención original de Dios es que el hombre sea eterno en Él, porque separado de Él nada podemos hacer. Jesús dijo: «5 Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separado de mí nada podéis hacer.» Jn. 15:5 LBLA. Solo por medio de Jesucristo es posible la vida eterna, solo a través de Él podemos conocer como fuimos conocidos. En Él tenemos identidad y propósito. Él nos conecta al diseño original de Dios con la humanidad, porque somos hechos a imagen y semejanza de Dios. Este conocimiento revelado, solo es posible porque Dios se reveló a sí mismo. A continuación algunos versículos que nos muestran esta verdad: Dios Padre revela al Hijo: «15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne mi sangre, sino mi Padre que está en los cielos.» Mt. 16:15-17 LBLA. El Hijo revela al Padre: «8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. 9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tu: “Muéstranos al Padre”? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras.» Jn. 14:8-10 LBLA. El Espíritu revela al Hijo y al Padre: «13 Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir. 14 El me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber» Jn. 16:13-14 La única forma de entender la eternidad es a través de Jesús, quien dijo: «6 Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» Jn. 14:6 LBLA. El Verbo hecho carne, es quien pudo explicar a Dios. «18 Nadie ha visto jamás a Dios; el Unigénito Dios (que está en el seno del Padre), Él lo explicó.» Jn. 1:18 BTX4. La eternidad invade el tiempo cuando el Hijo se muestra a la humanidad y lo reconcilia nuevamente con Él. Por medio de Él somos adoptados como hijos y entramos a su reino. «3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor 5 nos predestino para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad» Ef. 1:3-5 LBLA. Así que, los hijos de Dios son escogidos en Jesucristo, antes de la fundación del mundo. Hoy tiene la oportunidad de entrar en la eternidad, hoy puede permitir que el Reino de Dios inconmovible gobierne su vida. Hoy es un buen momento para abrir los ojos del entendimiento y que pueda ser sumergido en la eternidad. La decisión es suya. Nuestro consejo: permita que la eternidad inunde su vida. Para mayor información ver las citas bíblicas: Génesis (Gn. 2:9); Mateo (Mt.) 16:15-17; Juan (Jn.) 1:2-3; 18;14:8-10; 15:5; 16:13-15; 17:3; Romanos (Ro.) 5:10; 6:23; Efesios (Ef.) 1:3-5; Colosenses (Col.) 1:13-20; Apocalipsis (Ap.) 22:2.